Home (Página inicial) Síguenos en Twitter: Comenta, opina, pregunta... Búscanos en: @DrFranciscoMari

jueves, 22 de octubre de 2009

Creo que me quieres colar una baja...

Todos nos hemos encontrado alguna vez con alguna persona que venía solicitando una baja que, por decirlo eufemísticamente, estaba poco justificada. Y, no sé si la reacción de los demás compañeros ha sido la misma, pero en mi caso me genera una mezcla de rechazo e irritación.

Evidentemente, no estamos hablando de aquella persona que viene "clavada" por un mal gesto. Tampoco nos referimos a aquel que se ha dado un golpe tremendo, o que ha padecido un accidente más o menos importante. De hecho, sorprende lo que las personas somos capaces de aguantar cuando no creemos justificada, o bien no la deseamos por circunstancias de la propia empresa, la incapacidad laboral transitoria. Hasta fracturas he encontrado en alguna ocasión en pacientes que han acabado viniendo a consulta porque, aunque ellos hubieran seguido trabajando de buena gana, "la verdad es que este dolor no acaba de marcharse".

Me refiero, evidentemente, a los que la solicitan "para ver si cuela": Jóvenes, que han vomitado dos veces esta noche, y que ahora están perfectamente; personas de todas las edades que han tenido un episodio de diarrea, aislado, sin más síntomas asociados (sin mareo, sin fiebre...). Siempre pienso, en estos casos, en que yo he acudido en múltiples ocasiones al trabajo con síntomas similares.

O, y éstos son los que más nos indignan, aquellos que, atribuyendo sus molestias no se sabe bien a qué, caen y recaen una y otra vez. En estos casos, es evidente, no nos queda más que asumir que la persona padece lo que dice padecer, y comenzar a estudiarlos de arriba abajo, con la intención de mostrarles la cruda realidad. Ni siquiera así, sin embargo, es suficiente en ciertas ocasiones.

Hace unos días, por ejemplo, una compañera me explicaba un caso de los que hemos relatado arriba. Al parecer, la persona que vino a su consulta por molestias en A, y tras ser explorada completa y prolíficamente, no pudo ser diagnosticada de ninguna alteración en A que justificase sus repetidas molestias (Aalgias, en este caso). Así se lo hizo vez. Pero el paciente, ni corto ni perezoso, ya dejó caer que notaba que comenzaba a molestarle B.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Etiquetas