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lunes, 12 de octubre de 2009

Los visitadores médicos

A cualquiera que acuda a un centro de salud, ya sea para ser visitado por su médico, ya sea para realizarse alguna prueba analítica o de imagen, no le sorprenderá la presencia de varias personas, generalmente bien vestidas, en muchas ocasiones con traje, y situadas en un punto estratégico en el camino de salida del centro hacia la calle. Son los visitadores médicos.
Entre ellos, heterogeneidad: Desde licenciados en ciencias biológicas o de la salud (veterinaria, algún enfermero/a, biólogos, farmacéuticos...), a otros que proceden de campos ajenos a este mundo, y que los derroteros de la vida los han acabado llevando a esta profesión.
En mis primeros años de ejercicio me atraía la idea de dejar la asistencial e intentar introducirme en algún laboratorio: "Eso de ganar lo que ganan, viajar a diario, tener tus horarios, tomar cafés a diestro y siniestro, no debe estar mal" pensaba yo. Pero al preguntar al respecto, he llegado a la conclusión que no es oro todo lo que reluce. Existe, así me lo han confirmado, una presión monumental en sus empresas. Y más cuanto mayor es ésta.
Pero volviendo a la finalidad de este blog, os explicaré un poco mi relación con la industria farmacéutica.
Para comenzar, deciros que, a mi modo de ver, es necesaria la presencia de la industria del medicamento. Sus representantes son, al fin y al cabo, los que permiten que estemos al día a la hora de conocer nuevos medicamentos. Ellos son, desde luego, los que invierten en charlas para que conozcamos lo que venden. Es cierto, son charlas interesadas. Pero son las que hacen que nuestro arsenal farmacológico vaya ampliándose de acuerdo con los avances científicos.
Tradicionalmente, también han sido los encargados de facilitar nuestra asistencia a algún congreso interesante (los hay por doquier), o de proporcionarnos aquel libro necesario, pero tan caro.
Se puede decir, de forma resumida, que nuestros conocimientos han ido aumentando bajo su auspicio.
¿Y en el terreno personal?
Pues como en cualquier otro campo: Existen personas distantes, aquellas con quien sólo se establece una relación comercial; existen también aquellos entrañables, con los que nunca has ido a cenar o al cine, pero que, cuando los ves, se despliega en tu cara una sonrisa. Y existen, también, qué duda cabe, amigos. No son muchos. Pero en eso tampoco existen diferencias con respecto al resto de ámbitos de la vida: Pocos, pero buenos.
No diré que siempre estamos receptivos a la hora de recibirlos. En esto también hay diferencias entre los compañeros. Los hay que nunca se paran; los hay que, dependiendo del día, y las obligaciones del centro, se detienen o no (creo que somos la mayoría).
Pero si hay un dogma universal en la relación entre sanitarios y visitadores médicos es que la cantidad de personas a recibir es inversamente proporcional al ánimo con que recibes.

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